Si tomas (medicina) no menejes
Martes, 23 Septiembre 
Tu vida está en doble riesgo
Las muertes por accidentes de tráfico en todo el mundo suman casi un millón cada año y otros 15 millones de personas sufren heridas diversas. Buena parte de los que pierden la vida, movilidad, integridad física o sufren distintos grados de deterioro a la salud en las calles, carreteras y autopistas han pasado antes por alguna farmacia.
El factor humano
Aunque en muchos casos no han probado ni una gota de alcohol, probablemente sí han bebido un inocente vaso de agua para tomar algún medicamento bajo prescripción médica. De hecho, en algunos países como Estados Unidos, casi un tercio de los conductores toma regularmente algún fármaco que en algunos casos contienen principios activos que suponen un serio riesgo para la seguridad en la conducción.
Según los expertos, los accidentes de tráfico son una auténtica “epidemia del progreso” ya que se sitúan en el quinto lugar entre las principales causas de muerte, después de las enfermedades del aparato circulatorio, los tumores, las infecciones respiratorias y los trastornos digestivos.
Según el doctor Carlos Martín, médico de familia y experto en prevención de accidentes de tráfico, “el factor humano tiene una responsabilidad indiscutible como causa principal de más de las tres cuartas partes de los accidentes”.
Conducir intoxicado por alcohol o drogas y no utilizar los dispositivos de seguridad son dos de los factores de riesgo más importantes para las lesiones por accidentes de tráfico.
La doctora Carmen Moliner explicó en España, por ejemplo, casi uno de cada 10 fallecidos o heridos por accidentes de tráfico han consumido alguna sustancia con efectos en la psique o el sistema nervioso central, y casi un 30 por ciento de los conductores toman regularmente fármacos.
Entre los grupos farmacológicos que tienen una influencia negativa sobre la conducción, figuran los neurolépticos o antipsicóticos, empleados para tratar las enfermedades mentales como la esquizofrenia y la psicosis, los ansiolíticos, sedantes y hipnóticos, para el tratamiento de la ansiedad, el estrés y el insomnio, y los antidepresivos tricíclicos o afines.
El litio, utilizado para problemas como el trastorno bipolar, los analgésicos, para aliviar del dolor, así como los narcóticos, que inducen el sueño, y los antigrañosos, para el tratamiento de la jaqueca y el dolor de cabeza, suponen un riesgo importante para la persona que conduce, al igual que los anestésicos, antiepilépticos y relajantes musculares, usados para las contracturas musculares o dolores como el lumbago y la ciática.
